SALA CONDE LUMIARES






UN PALACIO ETERNO

 

En el 221 a. C., se produce la muerte de Qin Shi Huang quien, por el deseo de gobernar eternamente, había dejado preparado cerca de Xi’an un palacio en el centro de un imperio subterráneo en el que viviría para siempre. Allí sigue hoy, protegido por el ejército de terracota. Nunca antes se había construido una tumba tan colosal.

En China, las tumbas son el microcosmos del mundo de los vivos. Los más pudientes son enterrados en tumbas que son viviendas, equipadas con sus sirvientes, posesiones y comida y bebida. No obstante, por influencia de las enseñanzas de Confucio (551-479 a. C.), cada vez se hace más habitual sustituir objetos reales por representaciones en cerámica.

 

EL CARRO DEL EMPERADOR

Posiblemente, esta réplica de carro sería idéntica al que transportó el cadáver del primer emperador hasta su tumba cuando murió. Paradójicamente, la muerte le sorprendió mientras viajaba por el extremo oriental de su imperio, buscando el elixir de la vida eterna. La excavación del carro fue un reto excepcional.

El conjunto pesa más de 1.200 kilogramos y está compuesto de más de 3.000 piezas. Hay unos 1.700 elementos de oro y plata, entre los que destacan las complejísimas riendas de los caballos.

 

LABORATORIO

¿CÓMO SE HICIERON LOS GUERREROS?

Las excavaciones arqueológicas en el mausoleo continúan desde hace más de 40 años (el hallazgo casual del mismo se produjo el 29 de marzo de 1974). Además de hacer descubrimientos en el campo, los investigadores también responden a preguntas en el laboratorio. El proyecto se ha convertido en pionero mundial en la aplicación de ciencias a la arqueología, con novedosas técnicas de conservación, estudios microscópicos y mineralógicos, prospecciones geofísicas, análisis químicos, fotogrametría multiespectral y tridimensional, genética, y estadística espacial.

 


Piezas destacadas